CHUBUT | Las bajas temperaturas primaverales y las persistentes lluvias dificultan la maduración de la fruta en los valles cordilleranos. Productores locales refuerzan las tareas de cuidado para proteger un cultivo clave en la economía regional.

El inicio de la temporada de cosecha de cerezas en Chubut se encuentra en estado de alerta debido a las condiciones meteorológicas atípicas que vienen registrándose durante las últimas semanas. Si bien el fenómeno afecta a distintas zonas productivas de la provincia, la situación genera especial preocupación en las chacras de la Comarca Andina del Paralelo 42°, donde el frío extremo y las precipitaciones fuera de término han frenado el ritmo habitual de floración y maduración de los frutos.

Para los valles cordilleranos, localidades como El Hoyo, Lago Puelo y Epuyén, la producción de fruta fina y cerezas representa no solo un emblema de identidad, sino también una fuente fundamental de mano de obra estacional y dinamismo económico.

El impacto en el microclima cordillerano

En los establecimientos de la cordillera, la combinación de heladas tardías y alta humedad ambiente obligó a los agricultores a intensificar las labores de mitigación. Entre las principales dificultades señaladas por los productores se destacan:

  • Inconvenientes en la polinización: El frío persistente y las precipitaciones continuas mermaron el vuelo de las abejas, complicando el cuajado natural de la fruta.

  • Atraso en el viraje de color: La falta de días soleados y temperaturas templadas ha postergado el abultamiento y la toma de color en las variedades más tempranas.

  • Riesgo de partidura: Las lluvias recientes sobre los frutos en desarrollo incrementan el riesgo de daño físico en la cáscara, lo que exige extremar los controles sanitarios y la aplicación de coberturas protectoras.

La meta puesta en la exportación y los mercados de primicia

A pesar de las complicaciones del calendario, desde el sector destacan que el potencial de rendimiento y la calidad de la cereza cordillerana —reconocida a nivel nacional e internacional por su firmeza y dulzura— se mantienen intactos.

Sin embargo, el factor tiempo es crucial. El mayor atractivo comercial de la Comarca Andina radica en llegar a tiempo a las ventanas de exportación hacia mercados exigentes como Asia y Europa, así como abastecer la demanda del mercado interno previo a las fiestas de fin de año. Un atraso pronunciado en las cosechas podría alterar la logística de embalaje y despacho.

En este contexto, los productores comarcales se mantienen en permanente monitoreo del pronóstico del tiempo, confiando en que una mejora en las condiciones climáticas permita recuperar la dinámica en las chacras y sostener los volúmenes proyectados para la presente campaña.

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